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En camino...Espacio de Javimat. Desde abril de 2007, por fin he comenzado a realizar el pequeño sueño de compartir lo que siento, desde el corazón, la poesía y la magia de las palabras. August 01 Nuevo blog, ya es definitivo Nuevo blog, ya es definitivo. Aunque el lanzamiento "oficial" (por decirlo de alguna manera) será en septiembre, ya he empezado a incluir alguna entrada en mi nuevo blog literario, especialmente las referentes a los libros que estoy leyendo, que en verano, gracias a Dios, son más que en otra época del año. Por ello doy ya mismo por clausurado el apartado "Blog" de este espacio (aunque seguirá activo con los enlaces a escritos míos, libros leídos y demás), y queda inaugurado "oficiosamente" mi nuevo blog "En camino... {Blog literario}" en http://javimat2.blogspot.com Gracias por vuestra compañía, nos seguimos viendo en el camino... July 13 Proximamente... | Coming soon... (2)Ya os puedo adelantar la dirección del blog en el que seguiré con mis prácticas literarias. Es el siguiente: http://javimat2.blogspot.com
En principio comenzaré a añadir entradas a partir de septiembre; aunque es posible que en agosto encuentre algo de tiempo, tampoco prometo nada.
Nos vemos en el nuevo "En camino..." July 12 Proximamente... | Coming soon...Se está cociendo un nuevo blog literario con mis "prácticas", para que podáis disfrutar los que os gusta cómo escribo. Ya sé que he dejado a mitad la historia de "La Clase" y la de "Miedo". Ahora en verano va a ser imposible continuar con ellas. Pero os prometo que a partir de septiembre va a haber sorpresas en el nuevo blog que ya tengo en el horno.
De la historia "Miedo" puedo deciros que ya está escrita entera la primera versión. La de "La Clase", en cambio, más compleja, está entera en esquema; es liosilla porque he tenido que escribir dos esquemas distintos, uno tal como suceden las cosas, por orden cronológico, numerando cada escena, y otro tal como serán presentadas al lector. Falta redactar las escenas, que también lleva lo suyo. cuando la termine y la cuelgue aquí, si os interesa, quizá os ponga los esquemas para que veáis cómo me he tenido que organizar.
Así que ya sabéis, en septiembre novedades, ya os daré la referencia de la nueva dirección.
¡Disfrutad de las vacaciones! June 12 Miedo (1)-¿Cómo que te da miedo? Mae caminaba nerviosa por la habitación, arriba y abajo, su silueta se recortaba en la penumbra contra la ventana. Siempre me había parecido bonita, pero ahora aparecía mucho más hermosa ante mis ojos al verla tan agitada, con la respiración entrecortada por la carrera escaleras arriba que le agitaba el pecho en pequeños espasmos y el ceño fruncido buscando aceleradamente las palabras... -Mira, Subare... -murmuró, aún sin saber qué decir, y se detuvo ante él. Subare levantó apenas el rostro casi sin verla. Estaba sentado en un sillón bajo y mullido; hundido más bien, con los hombros caídos, el rostro inexpresivo y la mirada perdida. -Dime... -susurró. Era la tercera palabra que decía en mucho rato, después de "tengo miedo". Yo no tengo el carácter ni el carisma de Mae, será por eso que me gusta tanto; soy de natural tímido y vergonzoso, con un sentido del ridículo, según Mae, exagerado. Quizá por ello tan sólo había sido capaz de acompañar a Subare en su mutismo; al final me decidí a llamarla porque sabía... porque intuía que ella sería capaz de convencerlo. Era importante para todos que Subare le confesase sus sentimientos a Zira, era crucial para el grupo... y para ella misma, pero él tan sólo tenía miedo... Mae se volvió de pronto hacia mí: -¿Qué le has dicho? Lo dijo muy seria. Aunque en la semioscuridad de la habitación de Subare no le podía ver bien el rostro, el brillo severo de sus ojos me sobresaltó. -¿A qué te refieres? -salté. Tampoco yo pretendía ser tan cortante en mi respuesta. Ella no se lo esperaba y dio un respingo, pero pronto recapacitó, dio dos pasos hacia la silla en la que yo estaba sentado, en un rincón, y me cogió las manos. -Vamos -dijo, y volviéndose hacia Subare añadió-; en seguida volvemos. Me llevó fuera de la habitación, al pasillo. Desde el salón sonaban las vocecillas chillonas de alguna serie de dibujos animados para adolescentes. La hermana de Subaru adoraba aquellas series, o quizá sólo las veía porque a sus padres les disgustaban. ¿Sería por ello que subía tanto el volumen? Mae todavía sostenía mis manos entre las suyas. No supe adivinar si ella se daba cuenta de que mi corazón palpitaba cada vez más deprisa y mi piel comenzaba a sudar. Mae tenía las manos pequeñas y muy suaves, de dedos largos y delicados. Tocada la guitarra con una agilidad que me sorprendía. Se acercó a mi rostro para poder hablar en voz baja, sin que nuestras voces fuesen interceptadas por oídos indiscretos, especialmente los de la hermana de Subare, pero ese gesto me envaró todavía más. ¿Era posible que ella no se diese cuenta? Sí, pensé, con cierta tristeza, Mae estaba concentrada ahora en otra cosa, Subare y Zira eran lo único que ocupaba su mente, nada más. -¿Sabes guardar un secreto? -me dijo, por fin, parecía que estaba pensando muy deprisa. Me sorprendió su pregunta, quizá debía haberme ofendido, pero estar tan cerca de ella me alegraba demasiado como para ser suspicaz. -Mae... -murmuré-, ¿te he fallado alguna vez? -Tienes razón -susurró, bajando la mirada, pero pronto la levantó de nuevo-. Confío en ti -añadió, de repente, y aquellas palabras me llenaron de satisfacción-, pero... ahora tengo un problema. Se la veía dudar; Mae que era siempre tan decidida, con ideas tan claras, ahora titubeaba ante mí. -No entiendo... -Prometí guardar un secreto -soltó de prisa, como si temiese que las palabras se le trabasen en la garganta-. Pero ahora... ahora desvelar el secreto es lo mejor para todos, también para la persona que me lo hizo prometer. ¿Qué hago? Tenía los ojos color miel de Mae cerca de los míos, suplicando una ayuda que yo no me sentía capaz de dar; ella debió darse cuenta de mi respiración entrecortada, porque se apartó de mí, me soltó las manos y miró al suelo. La cogí de los hombros buscando yo también una respuesta a aquel dilema, ¿sentí que temblaba un instante? -Mae... -alcancé a decir. Ella cerró las manos y apoyó sus puños y su cabeza en mi pecho, parecía fatigada. Seguro que podía oír los latidos acelerados de mi corazón. La rodeé con mis brazos con toda la delicadeza de la que fui capaz, como si se tratase de una muñeca de porcelana, temiendo que se fuese a quebrar en mil pedazos. Nunca se había mostrado tan cariñosa conmigo. (Continuará) May 11 Inma (La clase 3) - A ver, Inma, tranquila... - ¿Cómo quiere que esté tranquila? - Comprendo cómo te sientes... ¿Estás muy unida a Rosa? - Bueno... sólo hace dos meses que llegó al instituto y... tampoco somos grandes amigas. Yo la aprecio, eso sí. Me parece una chica..., ¿cómo decirlo?... frágil. Así, tan pequeñita aunque tenga nuestra misma edad; con la mirada fugitiva, como si siempre tuviese miedo, como si temiese algo... - ¿Sabes por qué se mudaron sus padres a mitad de curso? - Ella decía que era por motivos de trabajo de su padre. Trabaja en el ferrocarril... ¿Quiere decir que se mudaron porque ya alguien iba detrás de ella? - No, no he dicho eso, tranquila... - Nunca me lo hubiese imaginado... ¿Por qué lo habrán hecho? - Háblame de ti... - Pues... me llamo Inma, eso ya lo sabe, vivo apenas a dos manzanas de aquí... - ¿Vas andando a casa? - Sí, siempre. - ¿Y no te da miedo a veces, estando el instituto tan a las afueras? - Bueno, a veces ves gente... extraña por aquí, pero nunca nos metemos con ellos ni ellos con nosotros, cada uno va a su rollo y no hemos tenido problemas. - ¿Quién te gusta? - ¿Perdón? - ¿Te gusta algún chico de tu clase? Seguro que sí. - Oiga, yo no soy policía como usted, pero no creo que importe nada... - Tú déjame a mí, cuéntame. - Bueno... a nadie se le escapa que me gusta Sean. Se escribe S-E-A-N... - Sí, gracias, sé cómo se escribe, la profesora nos ha dado la lista. - Ya, ya, pero como es un nombre gaélico y se pronuncia así raro «shón», pues igual... - Bien, sigamos, dices que todos saben que te gusta ese chico... - Sí, bueno, pero no es nada extraño, la mitad de las de la clase estamos por Sean... y lo sabe hasta él. - ¿Y qué opina de ti? - Vaya, de verdad que no comprendo qué tiene que ver esto con Rosa... - Tú responde, por favor. - Pues él no me hace ni caso. - ¿Ah, no? - Antes de llegar Rosa estaba indeciso entre varias... María, la rubita, Paula, la que juega a Voley -y muy bien, por cierto-, Susa..., Susana, quiero decir, es que la llamamos Susa, a ella le gusta más. - Y dices que esto era antes de llegar Rosa. - Sí, sí, en cuanto llegó la nueva sólo tenía ojos para ella. - Comprendo. - Fue, como dicen en las pelis, como un flechazo, todos nos dimos cuenta. - ¿Todos? - Bueno, la mayoría. Quizá la propia Rosa no, como acababa de llegar y es así tan calladita. Y los frikis, los frikis no se enteran de nada. - ¿Los frikis? - Sí, Fede y Roge... bueno, les llamo frikis cariñosamente, no es que me caigan mal. - Y, ¿qué hacía Sean? - Bueno, lo intentaba todo por acercarse a ella, pero como es tan tímida no había manera. Él también es un poco torpe, le pierden las formas. - ¿Lo intentaba todo? - Bueno, no me malinterprete, no digo que Sean pueda haber organizado esto..., ¿no lo ha visto? Si está destrozado desde que se enteró de que Rosa ha desaparecido. |
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